A medida que pasan los años, y los diferentes sucesos comprendidos en ellos, lo lógico, según las mayoría de las ciencias unidas en paradigma es que, guiándonos por el pasado, el hombre y la sociedad con la que convive, debe evolucionar, es decir, cada vez más, adquirir experiencia de las situaciones límites que lo marcan para no cometer los errores que lo hicieron sufrir. A través de la película “escritores de la libertad” nos damos cuenta de que, en la actualidad, tanto en nuestra realidad como en las de todo el mundo, lo que debería SER, no es lo que ES.
Venimos de una historia que comprende dos guerras mundiales, y tantos otros conflictos, que no alcanzaron el carácter de mundiales, pero no por eso son menos importantes. Holocausto, dictaduras militares, genocidios, invasiones de territorios, violencia, muertes, miles de muertes y lo que nos concierne a analizar como grupo, la discriminación, algo tan viejo como el mismo ser humano. Desde tiempos inmemoriales, la persona discrimina, sin darse cuenta a veces de que lo está haciendo. Cualquier detalle que sea diferente en otra persona es motivo de alejamiento. La verdad es que el miedo paraliza, y a veces, en actitud de defensa, nos hace destruir aquello que es diferente a nosotros, o que rompe con el esquema al cual estamos acostumbrados.
En la película detallada anteriormente, los alumnos no podían realmente preocuparse por lo que “debían hacer”, es decir, en cumplir con las exigencias de una escuela, si cuando salían a la calle podían ser baleados por cualquier otra persona, por cualquier motivo (a veces ni siquiera estaba claro el motivo) sólo por pertenecer a “bandos” distintos. Estos chicos vivían en una guerra que no estaba declarada, pero estaba, y como toda guerra engendraba violencia, y por ende, muertes. Muchos de ellos pensaban que eran parte de algo, una cultura de pandillas que los entendía, que los acogía, que los comprendía y hasta defendía, por lo que nadie tenía problema en morir “por los suyos”. Cualquiera que por nimio detalle fuera diferente, merecía la repulsión y en muchos casos la agresión física y verbal, como puede apreciarse en diversas partes de la película.
Si nos trasladamos a la realidad local, pasa exactamente lo mismo, tal vez no lleguemos actualmente al hecho de estar divididos en bandos, o a protagonizar un tiroteo por semana, pero la discriminación la respiramos en todo momento, y en todo lugar. Ya sea en instituciones de orden público o privado, sean escuelas hospitales, oficinas, comercios entre otros, la discriminación ESTÁ, y nos es difícil hacerla desaparecer.
Creemos que lo que más dificulta a su erradicación es que muchas veces vivimos, es decir, vemos, sentimos, y creamos situaciones de discriminación, es más, podríamos decir que incluso, la mayoría de las veces las identificamos y criticamos como “prácticas destructivas”, ya que es muy fácil HABLAR y razonar sobre estas. Sin embargo lo que todavía no hemos adoptado como sociedad, es una cultura del HACER, en el que el cambio que queremos se concrete por iniciativa propia.
Lo que pasa en la realidad que todos vivimos, es que el sistema educativo está hecho para discriminar a cualquiera que no supere los objetivos curriculares. Si vos no vas siguiendo al sistema, quedas totalmente fuera, y eso es lo que pasa con la mayoría de los alumnos, a los cuales por sus realidades particulares les es difícil retornar a la escuela. Tal vez el mayor problema que está sufriendo la educación es ese. Si un alumno no aprueba un máximo de dos materias debe repetir el año escolar, siendo el resultado con el paso de tiempo, la deserción; cuando muchas veces, estos chicos, presentan otro tipo de talentos, que tal vez no se ven, pero que de ser explotados desembocarían en resultados extremadamente positivos. Tal vez nos estemos metiendo en una visión muy platónica de lo que debería ser la educación, pero creemos que es la forma de formar una “mejor” sociedad.
En la película, la profesora se dio cuenta de eso, exactamente eso que decimos, y trató de buscarle la vuelta a este tipo de actitudes para reinsertar el interés de los alumnos por el estudio. La verdad es que estos alumnos, que muchas veces, por sus actos se merecerían la expulsión definitiva, no deben ser echados del sistema educativo. Es esta clase de personas (como la profesora) las que deberían existir para hacerles entender a esta clase de alumnos que no es la separación, el odio y la DISCRIMINACIÓN lo que nos hace avanzar, sino todo lo contrario, nos hace “involucionar”, nos hace retroceder y SER MENOS HUMANOS. Es la unión, la comprensión, el respeto mutuo, la solidaridad y el compañerismo los que nos hace crecer en sociedad, y SER cada vez MÁS HUMANOS. Finalizamos nuestra reflexión con una pregunta a la cual no encontramos respuesta todavía: ¿existen en la actualidad personas-guía como la profesora de la película, que dejen absolutamente todos sus intereses personales para hacer salir a la luz a todo un grupo de alumnos que muchas veces no quieren serlo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario