La noticia de que los alumnos de sexto año íbamos a comenzar con el proyecto de la radio fue bastante espontánea, a pesar de haber estado hablando durante meses sobre el proyecto. Es decir, hasta que uno no se sentaba a organizar lo que iba a ser el guión, para luego finalmente presentarlo en la radio, estábamos como en el aire (simplemente por ser un proyecto tan novedoso que rompía con la línea de trabajos que durante seis años venimos desarrollando).
El proyecto de la radio fue muy beneficioso para nosotros ya que nos dio mucha experiencia a la hora de utilizar equipos técnicos propios de una radio (en menor escala por supuesto), experiencia la cual nos permitió posteriormente utilizar los mismos para actos escolares o locuciones diversas.
El estar en frente del micrófono no es una tarea muy fácil, requiere de una cierto desarrollo de la expresión oral, que de no tenerlo, fue desarrollada durante los programas que íbamos haciendo.
Estuvo muy bueno, sentimos que realmente la radio era “nuestra” en el sentido que era nuestra música, nuestras noticias, nuestros chistes y nuestros gustos en general, lo que de ella se desprendía. Era una modalidad de trabajo distinta, característicamente libre, lo cual nos permitió agarrarle cariño al proyecto, ya que lo que era antes un puñado de letras en una carpeta, era ahora la radio escolar, con todos sus elementos, era palpable, era NUESTRA. Lo único que no fue libre fue la elección de los grupos de trabajo, lo cual nos desorientó un poco al principio, pero que resulto siendo muy beneficioso para todos, ya que logramos repartir las responsabilidades con personas con las cuales, a pesar de compartir el mismo espacio físico, no siempre conocemos tan bien. No solo formamos más lazos entre nosotros como grupo, sino también con la institución, a la hora de utilizar los equipos.
Vemos como negativo del proyecto la falta de comunicación que se produjo entre muchas partes del personal educativo, que por causas desconocidas, desconocían las características del proyecto, y muchas veces, entorpecían a los alumnos el desarrollo del mismo, ya que los mandatos que se nos encomendaban muchas veces se contradecían.
Creemos también que tal vez faltó una previa revisión más detallada de los guiones radiales, puesto que mientras muchos grupos, haciendo uso de la criticidad y responsabilidad que se debe tener en los medios de comunicación social (contenidos aprendidos durante el 5to año), seleccionaban detalladamente los contenidos que iban a salir al aire, con el trabajo que eso representa (demorando horas para el armado del guión de un sólo día), había otros grupos que llenaban el espacio concedido para la realización de los programas (10 minutos) con 3 temas musicales de tal vez 2 minutos y medio, quedando exonerados de buscar realmente información relevante para la institución.
En síntesis, nos sentimos muy contentos de haber sido los pioneros de este interesantísimo proyecto, que a pesar de sus imperfecciones (las cuales nos promueven a seguir mejorando el proyecto) nos ayudó a desarrollar muchas habilidades o lazos de los que antes no gozábamos.
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